lunes, mayo 30, 2005

 

De los enterradores de sueños (instrucciones para cultivar pesadillas)



(Ayer, en una pequeña crisis frente a un cuaderno)

Afuera llueve.
Las gotas golpean las hojas del árbol que está junto a la ventana, que tiemblan nerviosamente como las patas de un insecto.
De vez en cuando la tormenta baja con dedos luminosos a la tierra, y ambas gritan al encontrarse...
En mi cabeza, las cosas no son muy distintas. Las ideas van y vienen sin detenerse, y tengo la sensación de que cuando intenten tocar el papel ambos se romperán en mil pedazos.
Cada vez entiendo menos la política, la izquierda, el gobierno... pensar es una carga, pero una carga necesaria.
Todos los días veo sepultar voces "en haras de objetivos mayores", mirando un ideal más amplio; ¿qué ideal? ¿el "capitalismo humano"?
Hoy soñé que iba a un puesto de banderas. Por todos lados banderas y banderas, desplegadas al viento. Después de mirar un rato largo, decidí que no iba a llevar ninguna, y entonces desperté.
Es tentadora la bandera... uno puede apegarse a ella y usarla de a ratos de venda, ¡cubre tantas cosas la afectividad política!
Ayer subí a un ómnibus, y mientras le pagaba al guarda vi sobre su cabeza un cartel que decía "Tabaré Presidente".
Y eso para mí se traduce en barriadas, discusiones en el Comité, pintadas, charlas, alguna que otra puteada, sacrificio de un montón de gente que se lo jugó todo (y más) para que algún día la izquierda fuera gobierno.
Pero también significa veto para el aborto, estatua del Papa en un espacio público, incuplimiento del plebiscito del agua, acuerdos de comercio con EEUU, visto bueno a las plantas de celulosa...
Cada vez entiendo menos, cada vez me duele más lo que está pasando.

lunes, mayo 02, 2005

 

Siempre se puede caer un poco más...

Hay una muestra de Onetti cerca del lugar en que trabajo... hoy pasé por ahí una vez más, para repasar con los ojos las vitrinas que guardan sus garabatos (como si los ojos fueran la franela de un mozo, que se estira por el vidrio enturbiando la imagen).
Había un video que lo mostraba ya viejo, en una entrvista; hablaba sobre su mundo hermético, sobre sus dificultades para comunicarse, sobre su niñez (tan feliz que no había nada que contar), sobre "El pozo"...
Y siempre fumando, siempre el humo que lo perseguía como una sombra... pienso en él y veo el cigarro y esos lentes enormes, que le cubrían la cara como queriendo ocultar la lentitud con la que cerraba sus párpados, como ocultándolo de todo lo que no era parte de él.
Pienso en Onetti y me invade una profunda sensación de sinceridad; un tipo que era eso, un cigarro, un par de lentes y Santa María...

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